Aire limpio como infraestructura de movilidad

Aire limpio como infraestructura de movilidad

Estamos a punto de ver un gran cambio en Guadalajara. Por primera vez se pone en marcha un plan de movilidad de personas realmente sustentable, Mi Bici Pública. Este tipo de transporte público ha sido probado ya con éxito en diversas ciudades del mundo y ha resultado ser el que tiene la mejor relación de monto invertido contra beneficios en movilidad. Sin embargo, requiere de una infraestructura muy particular donde la ciudad tiene mucho aún que trabajar: aire limpio.

Mi Bici Pública en Guadalajara. Foto: @ysimehablas

Mi Bici Pública en Guadalajara. Foto: @ysimehablas

El aire limpio, que es un derecho y debería ser prioridad para ciudadanos y autoridades ya que todos lo respiremos, es especialmente importante cuando se recorre la ciudad en bicicleta. El tren ligero requiere de costosas excavaciones y pasos elevados, el metrobus de carriles confinados, los coches de enormes espacios de estacionamiento, y aunque lo ideal es tener calles preferenciales para bicicletas que dificultaran el paso de coches, ciclovías integradas en avenidas, señalización y una enorme cantidad de información, el aire limpio es una prioridad para hacer la experiencia de la bicicleta satisfactoria.

La competitividad internacional de las ciudades se mide de muchas maneras, y uno de los aspectos más apreciados es la calidad del aire. Por poner un ejemplo de una ciudad que ha logrado incrementar su valoración internacional podemos hablar de la canadiense Vancouver, que se ha propuesto tener el aire más limpio entre las grandes ciudades del mundo.* En este sentido, las medidas que han tomado, aunque parezcan futuristas, es la instalación de 93 estaciones de recarga para vehículos eléctricos, trolebuses, construcción de una red de calles preferenciales para bicicletas 256 km con extensiva señalización y fuertes sanciones por su violación, ciclopuertos y valet parking para bicicletas en eventos. Además, tiene el objetivo de sembrar 150,000 árboles, (de los cuales llevan 23,400 desde el 2010), lo cual hará que cada ciudadano este a no más de cinco minutos caminando de un parque o área verde. Estas medidas han creado una sinergia que mejora sustancialmente la calidad de vida de los habitantes de la ciudad, convirtiendo a la capital de la Columbia Británica en una de las ciudades mejor valoradas del mundo.**

Mi Bici Pública en Guadalajara. Foto: @ysimehablas

Mi Bici Pública en Guadalajara. Foto: @ysimehablas

Guadalajara se encuentra ante la oportunidad de tomar acción y hacer algo similar. Aunque debería extenderse a toda la ciudad, el polígono que cubre Mi Bici pública debería poner el ejemplo al implementar medidas que fomenten la mejora de la calidad del aire. Entre estas, lo ideal sería seguir los pasos de la ciudad de Londres e incluir un programa de cobro por ingreso en vehículo al polígono, pero en lo que eso se logra, se podría extender el programa de parquímetros y de preferencia elevar más el precio de todo estacionamiento para que ingresar un automóvil sea realmente prohibitivo. Se podría también sancionar severamente a aquellos que se estacionan en lugares prohibidos para que esta terrible práctica que invade banquetas y otros espacios públicos desaparezca. También podrían eliminarse los topes (hacen que el coche gaste más gasolina al arrancar de nuevo) y hacer válido el límite de velocidad tanto en calles como en avenidas con cámaras y cuantiosas multas. Las motocicletas deberán estar mejor reguladas para controlar emisiones y limitar el terrible ruido que provocan. Las unidades de camiones de transporte público deberán ser sometidas a una afinación y verificación más estricta y deberán concentrarse lo más posible para dejar más calles libres. Se deberá sancionar a quien no prevenga la erosión causada por actividades de construcción (incluyendo obras públicas, y transportistas). Terrenos vacíos o estacionamientos a cielo abierto deberán desaparecer o ser cubiertos con vegetación. Más y más árboles deberán ser sembrados y se podría incentivar su cuidado.

 

Distrito Federal, Ciudad de México. Foto: Jorge Lopez de Obeso.

Distrito Federal, Ciudad de México. Foto: Jorge Lopez de Obeso.

La bicicleta es un medio de transporte con un altísimo nivel de eficiencia, no aporta calor o ruido, provoca nulo desgaste de las calles y es socialmente muy incluyente, ya que prácticamente toda la población puede tener acceso a esta. Como transporte público, es el único que no produce emisiones y hace que la población se ejercite, por lo que se puede asegurar que es la opción más sana. Si el respeto de los otros medios se incrementa y el aire es cada vez más limpio, más y más gente decidirán que esta es la mejor opción. Tendremos una ciudad con menos ruido, gente más sana y contenta y con mejores condiciones de competitividad internacional, como aquellas envidiables ciudades donde la bicicleta es el medio de transporte predominante.

*De un promedio de 24 horas se toma la concentración de materia de partículas (PM 2.5%)m >25 μg/m3, promedio por hora del dióxido de nitrógeno (NO2) concentrado en >200 μg/m3, el promedio en 24 horas de dióxido de sulfuro (SO2) en una concentración de >20 μg/m3 y el ozono a nivel de suelo (O3) en una concentración de >52ppb. Tomado del City of Vancouver 2020 Action Plan.

**http://vancouver.ca/green-vancouver/greenest-city-2020-action-plan.aspx

 

Jorge López de Obeso

Arquitecto especializado en construcción sustentable, es ciclista urbano por comodidad y conveniencia, tanto en Guadalajara como en la Ciudad de México. Ha experimentado el programa de bicicleta pública en la capital y otras ciudades del mundo, comprobando que es realmente una mejor experiencia de ciudad.

 

 

 

 

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